De la atracción a la acción

17 Oct

Uno de mis mayores obstáculos en la vida ha sido el posponer las cosas, me volví una experta en ese arte, y eso ocurría por distintas razones: primero, porque estaba acostumbrada a ello y me sentía cómoda; segundo, porque las consecuencias de ello y la responsabilidad por haberlo hecho la ponía fuera de mi (“es que no me alcanza el tiempo”; “es que tengo mucho trabajo”; “estoy muy cansada”, etc.); tercero, porque en muchas oportunidades creía que no podía o que no valía la pena intentarlo.

Lo anterior no me permitía aplicar los principios de atracción o mejor dicho poner toda mi fe y mí empeño en mis proyectos, aún cuando tuviese el talento y las oportunidades para llevarlos a cabo, y seguía esperando la lámpara mágica de Aladino para resolver todos mis problemas.

Leí cuántos artículos sobre ley de atracción encontré en internet, y en honor a la verdad, algunos me parecieron interesantes pero muy bonitos para ser ciertos, muchos se concretaban a decir, anote sus deseos, visualícelos, siéntase en posesión de ellos, y espere….bueno, realmente me quedaba esperando, y todavía espero por muchas cosas.

No obstante, en otros de ellos, que me parecieron más realistas, agregaban otro  elemento adicional: póngase en acción. Entendí, entonces, que no era suficiente, al menos para mí, sólo desearlo, tenía que ponerme en movimiento, lo cual también es una ley universal

La historia está llena de grandes historias, de grandes hombres que hicieron grandes cosas, que en efecto creo iniciaron con una idea, tal y como dice la ley de la atracción, pensaron su deseo, lo visualizaron, lo esperaron, pusieron fe en el mismo, pero también se pusieron en marcha para hacer realidad su sueños.

El hombre no voló de la noche a la mañana, pero las motivaciones y acciones de quienes hicieron posible esa realidad, dentro de las cuales existió mucho ensayo y error, lograron finalmente desarrollar una de las cosas que pareciera imposible desde un punto de vista natural.

A propósito de ese ejemplo, también debemos enfocarnos en el resultado, no en la forma, si el hombre se hubiese enfocado en volar con alas propias, tal vez nunca hubiésemos desarrollado los aviones, pero la meta era volar, no importaba cómo, la forma vendría con el desarrollo de las acciones.

Entonces, póngase en marcha para conseguir sus deseos, enfóquese en la meta (atracción), y muévase para logarla (acción).

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